Reparamos rayones, golpes y fisuras sin perder el brillo ni la terminación original.
Un cordón mal tomado o un pozo profundo pueden rayar, doblar o fisurar una llanta de aleación. Reparamos manteniendo la terminación lo más parecida posible a la original — no es solo enderezar, es que no se note el arreglo.
Evaluamos cada llanta antes de presupuestar: si el daño es estructural y compromete la seguridad, te lo explicamos con claridad en vez de disimularlo.
Presupuesto sin cargo. Garantía por escrito. 3 cuotas sin interés.
¿Se nota la reparación?
Trabajamos para que la terminación quede lo más pareja posible al resto de la llanta.
¿Toda fisura se puede reparar?
No siempre — si compromete la estructura, te recomendamos el cambio antes que arriesgar tu seguridad.